lunes, 1 de octubre de 2018

Principios.

Hace rato no visitaba este lugar en blanco.
 Inspirado en google quiero hacer algo similar a sus principios.

1. Centrate en el usuario, lo demás vendrá luego.

Esto es el primer mandamiento de todo lo que quiera generar valor.

2. Es mejor hacer una unica cosa muy bien.

Esto no quiere decir hacer solo una cosa sino centrarse en una creación, puede ser a partir de muchas cosas.
En este caso el principio es la generación de valor y como generar riqueza a partir de la internet y el conocimiento.

3. Creer en la imaginación como una forma de solucionar los problemas.

La inteligencia no lo crea todo, la imaginación ha sido la responsable de muchos avances y de resolver muchos problemas. Imagina que... ha dado la solución a muchos problemas

4. Ver lo local como algo mundial. Se debe salir rápido del pensamiento de  que el escenario es el que podemos caminar, sin embargo hay una ciudad universal que habita en cada uno de nosotros.

5. Una  solución puede ser tan única como los millones de personas que hay en el mundo.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Deseo

Según Ivan Ártico,  un historiador de una universidad del trópico,  la religión es la madre de todos los vicios y males que se han gestado sobre la faz del tercer planeta,  él basa sus afirmaciones en los documentos que encontró en el archivo nacional para su tesis de grado : "la religión como obstáculo fundamental para el desarrollo económico de toda sociedad".  Este libro fue publicado en versión reducida en la editorial nacional y fue uno de los cientos de libros que llegaban como donaciones a los miles de colegios públicos del país.  Nadie se dio cuenta de él,  paso todos los ojos moralistas de los docentes y rectores que posaban alegres ante los metros de libros para los periódicos estudiantiles que se publicaban por Internet.  José Mario es un chico retraído,  es tímido y lector,  el único pasatiempo que pudo ejercitar ante el escaso presupuesto familiar fue el de la lectura en la biblioteca del colegio, que era la única en el pueblo.  Un día la señora Marta,  celosa guardiana del intocado tesoro,  le dice :
  - Puedes vigilar mientras voy al almorzar,  no me demoro,  es que se me pasó la hora de comer y tengo mucha hambre. 
  - Puedo ver que libros hay?
  - Sí,  claro que puedes,  confío ciegamente en ti,  esta es tu casa.
Así fue que José Mario cruzó el umbral,  siempre había tenido que agudizar su ojo de Águila para ver los estantes rápidamente pues la guardiana de la biblioteca negaba un gran porcentaje de las solicitudes,  solo dejaba que los visitantes vieran los libros que ella ya sabía donde estaban ubicados.  El miró los nuevos libros,  algunos de los cuales todavía se encontraban en cajas,  el libro de Iván Ártico,  le llamó su atención  tal como si lo llamara con voz propia, el no dudo y vio que ese título le revolvia las ideas que siempre había tenido.  Lo sacó dejo al lado los otros libros y se olvido del tiempo,  de su familia,  de la señora Martha,  del hambre,  de la sed,  de todo.
  - José Mario que pena la demora,  almorce con bocachico. 
  - No importa señora Martha.
Así fue como José Mario en tres horas se devoró lo que había de ser su decálogo en la nueva vida que emprendía. 
Se fue a la montaña durante los dos  meses de vacaciones.  Cuando llegó estaba cambiado,  decía que las religiones habían engañado a la gente durante años y que lo único que existía era esta vida y por eso había que aprovecharla.  No obstante no pudo cambiar ese hábito de monje de seguir leyendo todos los días. En el pueblo se convirtió en un personaje odiado por unos,  admirado por otros y buscado por todos.  Señoras y señores iban a su casa para que les leyera el futuro y de paso le dieran las claves para que se cumplieran todos los deseos terrenales: fincas,  negocios,  mujeres,  salud,  hijos,  carros,  ropas y todo lo que estuviera de moda en los comerciales de televisión. 
  - José Mario,  mire que yo tengo un negocio,  es para ayudar a mi familia,  necesito que progrese.
  - José es que yo estoy muy enamorado de esta mujer,  la quiero con el alma,  como hago para que vuelva.
  - José es que tengo mi mamá enferma y nadie da una cura.
Así tenía acceso a todos los deseos del pueblo.  El sacerdote había dicho que simplemente era un charlatán que no le creyeran,  que con una buena limosna se podrían solucionar todos los problemas.  El pastor de la iglesia protestante había dicho que Dios llenaba de bendiciones al que propagara la verdadera fe.  José Mario decía que el sencillamente ayudaba a solucionar los problemas de la gente.  Un día de muchos,  un  visitante extraño visitó el pueblo para ver lo que hacía José Mario,  quería probar su fiabilidad. 
  - José quiero que me una con esta persona y que la vida me de esta finca. 
  - Me parece que ud miente,  ella es su esposa y esa es su finca. 
  - Quizá eso sea lo que dicen los documentos oficiales sin embargo esta señora me engaña desde hace dos años, esta finca esta en un pleito jurídico.
  - Esta bien.
José Mario empezó a invocar a sus oscuras huestes para que materializaran el deseo.
  - Hola José Mario,  ya te hemos concedido muchos favores,  queremos un pago. 
  - Señor oscuro lo haré en la próxima noche. 
  - Que así sea,  de lo contrario tu conoces el contrato.
El deseo fue concedido y el visitante le pago mucho más de lo que le había pedido,  esa noche José Mario hizo una fiesta en la que sus mujeres que lo buscaban para solucionar temporalmente sus problemas económicos le hicieron olvidar de la promesa a su señor Oscuro. 
Al otro día el visitante hizo valer sus derechos.  Resulta que la memoria es facultad de sabios y José Mario olvido que esa finca la había pedido otro de sus clientes que le pago muy bien y esa mujer era el deseo frustrado de uno de sus clientes más peligrosos.  Siendo las cuatro de la tarde tocaron en la antigua casa que José Mario tenía para si.
Una de sus mujeres abrió e hizo pasar a los invitados que acostumbraban a pasar por allí.
Se dirigieron rápidamente a la hamaca donde José tomaba un whisky.
  - Con que burlándose de nosotros... Que es lo que le pasa,  acaso es que nuestra plata no vale. 
José se acordó de su señor oscuro,  fue lo último que pensó,  murió de siete balazos,  en la frente, en la boca,  en la garganta,  en el corazón,  en el estómago y en el sexo.  Los hombres salieron convencidos de que esta vez había obrado la justicia divina.